No siendo dignos estos tristes poemas de encontrarse publicados, ni de
hacer pagar a nadie por ellos, recurro a la red para mostrar la obra de
un autor vergonzante. No busque en ellos filosofías, ni cosmovisiones.
No busque un solo verso capaz de revolucionar el mundo; ni su vida. No
busque, siquiera, literatura. Yo no soy un artista, digno de que le cuelguen
en un museo. Sólo busco su sonrisa, su regalo, un minuto de su tiempo
perdido, si no para mis versos, al menos para las fotos de mujeres desnudas
que acompañan ciertos poemas.