Volver

Por dormir dos minutos

Por dormir dos minutos más, en el colegio
comenzamos a ducharnos juntas.
Yo te frotaba la espalda, tú me apuras.
Un día abracé tu cintura y te di un beso.

Tú agarraste mis manos y las bajaste
hasta encontrar tu coño recién lavado.
Mis dedos comenzaron a explorarte,
a buscar tu clítoris, a minar tus labios.

Acabaste de rodillas. Tu lengua
intentaba entrar en mi coño.
Yo te abrí con mis dedos la vulva,

y comenzaste a chuparme sin tregua,
a comerme por dentro como un demonio,
y terminamos sintiendo un orgasmo, seguras.