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Atleta

Tus piernas fuertes de atleta.
Tus hombros. Tus tetas pequeñas.
Tu piel sudada en cada carrera.
Desnuda en la ducha. ¡La fiera!

Tu cuerpo brillante, elástico,
relajado, descansado sobre el banco,
mostrando tu pubis al techo,
la mano en el muslo y el dedo

buscando indeciso los labios.
Acerqué mi yema a tu raja.
La repasé con el dedo cuan larga

era. Estaba caliente y mojada.
Tus manos me abrieron los muslos,
y a caricias me morí de gusto.