¡Es tan difícil
ligar para una mujer!
A otra mujer, y en un
pueblo cotilla.
Desesperada y buscando
cosquillas,
me fui del pueblo por
otra mujer.
Por fin traté sus
amores.
Y me ofreció sus
mejores sabores
—Al menos tú me
darás placeres,
tú tranquila que
hay más mujeres—.
Y encontré sus labios
sonrosados,
mojados, cálidos,
hinchados, poblados,
y su senos, y sus besos
en mis dientes.
Y me dio su lengua húmeda
y ardiente,
chupando y lamiendo todos
mis labios,
vagina, clítoris,
sin descanso, hasta el orgasmo. |
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