La nata más seria
de toda la empresa
y las secretarias estaban
de fiesta,
Tú, la mujer de
mi jefe, medio borracha
saliste corriendo a no
se qué planta.
Rauda salí tras
de ti a ver que pasaba.
—Mi marido me engaña,
¿serás tú la guarra?—.
Estabas sudando, excitada
y ¡tan guapa!
—Yo no sueño ni
en sueños con tu marido—.
Yo sueño en sueños
contigo.
Te di un beso a riesgo
de un revés,
y metiste tu legua en
mis dientes.
Y me abriste el coño
caliente.
Te quité las bragas
y lamí una y otra vez
tu coño, tus pechos,
tu sexo aguerrido. |
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