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Verano y jóvenes

Verano, jóvenes, en tanga y los tíos
con la baba caída. Seguimos el juego
y abrazadas meneamos el trasero.
El roce nos llevó a un sitio discreto.

Mi mano en tu pecho, y tú en silencio.
Tu mamo en mis senos, y luego un beso.
¡No debía hacer esto!, en tu coño mi dedo.
¡No debía hacer esto!, mi coño abierto

a tus caricias, a tu lengua, a tus besos.
Caricia a caricia mojaba los muslos.
Luego mi lengua recogía tus jugos.

Chupaba tus labios, y mi lengua vencía
tu dura vagina, que al cabo se abría
y me invitaba a explorarte, complacida.