Acababas de tener una
hija.
En mi casa te sacabas
el pecho
grande, hermoso, de leche
repleto.
Y yo veía cómo
mamaba tu niña.
Ya con tres años
seguías viniendo
después de dejarla
en la guardería,
y como no me mostrabas
tus senos
un día te dije
lo que no quería.
Esperaba verte ofendida,
y en cambio me cogiste
la mano:
—Mi hombre me deja por
una perdida.
Hace meses que no tengo
un orgasmo—
Te quedaste en tetas y
atrapé tus pezones,
fue el primer beso de
muchos amores. |
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