Tu novio celoso no te
deja ver hombres.
No sabe que prefieres
otros calores,
y te deja en mi casa con
confianza,
y nos damos un beso en
cuanto se larga.
En tus pechos calientes
mejor mis caricias.
Las lenguas se enredan
entre dientes de vida.
Y te quito las bragas.
Y te beso la herida,
que le entregas, aunque
vayas sufrida.
Y mi lengua penetra como
él no sabe hacerlo.
Te curvas, te mueves entera
con cada lamida.
Una vez lubricada, un
dedo y un pene de hierro.
Te corres, y tu orgasmo
ya es mi regalo.
Al tiempo le das caricias
a mis pechos,
a mis axilas, a mi pelo,
a mi coño, al fin regado. |
 |