—¡Ay prima¡,
ayer con un hombre
pareció que me
usaba y me dejaba tirada—.
Yo sé que aún
eres muy joven,
y buscas placeres que
no saben a nada.
—Ven—, te dije, —si quieres
irás preparada,
la próxima vez
que te toquen, diles dónde—.
Comencé a enseñarte
tus rincones,
y dónde se dan
los placeres del alma.
—¡Ay prima¡—,
ayer con un hombre
ni caricias, ni toques,
ni nada de nada.
—Si quieres placeres déjame
que te haga—.
Serán los placeres
intensos, con los sabores
más suaves, más
fieros, que yo soy mujer
y sé lo que quieres
para sentir los placeres. |
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