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De acampada

Conocí a tus novios. Conociste a los míos.
Tanto tiempo amigas sin sospechar nada.
Nos fuimos al campo un fin de semana,
para estar tranquilas, sin pasados líos.

A la luz de la hoguera te vi desnuda.
El fuego marcaba tu bella figura.
Me acerqué a bailar un tango agitado.
Y al llegar al escorzo nos besamos.

¡Qué dulce miel encontré entre tus labios!
¡Qué dulces caricias le diste a mis pieles!
¡Qué lento! ¡Qué rápido! ¡Qué tacto!

Aprendimos al tiempo a acariciarnos.
A jugar con la lengua entre el calor del empeine. 
Tú sí sabias dónde mi placer está guardado.