Volví al hotel
triste y cansada.
No me había salido
bien el examen.
Al llegar vi que tú
también
habías estado en
la misma aula.
En tu cuarto comentamos
las trampas.
Casi llorando nos abrazamos.
Percibí el olor
de tu cuerpo de gata.
Nos dimos un beso muy
largo, muy largo.
El silencio se hizo muy
tenso, y volvimos al beso.
Sin separar los labios
quedamos en cueros.
Tus manos me dieron las
caricias más tiernas.
Mi boca buscó tus
pezones enhiestos.
Tu lengua, chupando, lamiendo,
entre mis piernas.
La espalda arqueada, y
el coño regado hasta el orgasmo. |