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Beso robado

Te miré los labios brillantes.
Tu olor pareció embriagarme.
No pude reprimir un beso,
un ¿qué haces? Un lo siento.

Se hizo un silencio intenso.
Las dos que miramos al suelo.
Al decir, «me marcho» sentí tu mano
deteniendo, de pronto, mi paso.

Muy seria dijiste que no fue tan malo.
—Yo, no sé que me ha pasado—
Contra la pared me acorralaron tus pechos;

y metiste la lengua entre mis dientes,
y te quité la ropa hasta las pieles,
y más que nunca nos dimos placeres.