despacio, muy despacio, muy despacio. Y sentir tus dedos tan dentro tan dentro. No hay nada como besar tus pechos. No hay nada como besar tu sexo,
tan cálido entre montañas de venus, entre los valles del cielo, que llevan los ríos profundos de tus placeres,
que llenan de sangre las sienes, que dan los sentidos por perdidos.