Te vi, en una fiesta furtiva,
brillar entre todos los
hombres,
mas tus ojos me dijeron
enseguida
que buscabas brillar con
mujeres.
Y de pronto tu mano en
la mía.
Sentí tu tacto
lento y profundo.
Comprendí enseguida
que querías
placeres que no son de
este mundo.
Con el roce furtivo me
fui calentando.
Tu trasero, tus pechos,
tus manos.
Yo quería más;
y tú dispuesta a dármelo.
En el baño un beso,
tu tacto en mis labios,
tus dedos dentro, mis
manos, tus pechos,
mi boca tu pubis, tu orgasmo,
mi orgasmo. |
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