Volver

En verano

Me invitó tu marido, lo sabes,
a pasar unos días en tu casa.
Lo que no sabía es que Marta
con tan lindos ojos me mirase.

Era tu amiga de infancia
pero ¡estaba tan rica en tanga!
Que no pude aguantarme.
Y una tarde de soles que arden

a la sombra de un árbol tranquilo
le di un beso en los labios,
y tomé su pubis con júbilo,

y sus piernas se abrieron, te lo juro,
y me dio su lengua si apuro,
y por eso con furia nos amamos.