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¡Qué sol tan solitario!

El dulce sol en el campo
de un martes de marzo
y todos están trabajando,
y nosotras, al fin, holgando.

Qué mejor día para escaparnos
y disfrutar de todos los rincones;
poner los pechos retozones
y en un prado desnudarnos.

Y bajo el calor del sol besarte,
y lamer tu cuerpo hasta ahogarme,
y sentirte mujer disfrutando.

¡Qué tus labios atrapen mis pechos!
¡Qué tu lengua acaricie mi sexo!
Y te entregaré mis mares de amante.