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En la calle

En una calle oscura y solitaria
metiste la cabeza debajo de mi falda.
Como el rayo me bajaste las bragas
y sentí tu lengua llamando en mi raja.

Te sujeté la melena con la tela
de mi falda, y te abrí mis piernas,
y en mi clítoris sentí tu lengua,
y las aguas en mis piernas.

Bebiste de la fuente salada,
chupaste, lamiste, soplaste,
de un dedo furtivo te ayudaste,

y sentí mi vagina invadida
de dedos, de lengua, y del arte
que tienes, cariño, para llenarme.