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Llegué a casa tarde

Llegué a casa tarde y te vi excitada,
con la tele encendida y sin bragas,
la yema de los dedos rozando la raja,
la mano distraída en los pelos del coño.

Estaba muy cerca el miembro del látex.
Me puse muy cerca para ayudarte
rajando tu sexo a lo largo
una y mil veces arriba y abajo.

Al cabo de un rato quedó tan mojado
que la punta buscó más honduras
y entró en la vagina despacio y rotando.

Tus caderas siguieron el ritmo del látex.
Mi índice acaricia el botón del clítoris.
Y al fin los gemidos eléctricos, y tu cuerpo, cristales.