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En Granada

Después de Semana Santa visitamos Granada,
los rincones del paraíso que fueron la Alhambra
y los secretos de los frescos jardines del Generalife.
El Partal a estas horas no hay quien lo vigile.

Cansadas de tanto andar buscamos un banco.
Nos sobraba la ropa, hasta los zapatos.
Nos quedamos en bragas y nos besamos.
Masaje y caricias hicieron las manos.

Mi mano perdida en tus bragas
encontraron al tacto
la brecha suave que embriaga.

Y tú atrapaste los dedos ¡tan dentro!
Y yo acaricié las paredes del cielo.
Mojaste mi mano y gemiste, un beso.