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Tu lengua

Un beso en la nuca con tus labios mojados.
Tus firmes pechos en mi espalda clavados.
Contando las vértebras arriba y abajo.
Tu lengua lamiendo sin descanso.

La mano recorre despacio el trasero.
Mis piernas se abren para que metas el dedo
en la estrecha franja entre el ano y raja
que anda encendida y se siente mojada.

Mi mano te ayuda en el otro extremo.
El coño se abre para acogerte dentro.
Se hincha y se excita con tanto juego.

Ahora los besos visitan las piernas,
y suben buscando unos labios, que encuentran
y ¡dale a la lengua! ¡dale a la lengua!