Mujer de azabache bella y rotunda. nada me gusta más que tu voz más profunda, y sentir en mi concha tu mano de fuego.
Saboreo tus mares inabarcables, y te meto un objeto muy largo y muy duro, con suaves caricias para que cantes.
Y ofrezco mi coño a tus labios brillantes y la lengua que busca la sal del mundo, y mi cuerpo lentamente se expande.